De mensajes que se cruzan irremediablemente.

 

Bandeja de entrada – 18 Noviembre 2017 10:22 am

De: Luis Carrasco

Para: maria Pequeña

Asunto: ganas de verte

Hola Pequeña,

Quería esperar a mañana para decírtelo en persona, pero estoy aquí en el trabajo y no paro de pensar en lo bien que lo pasamos anoche en ese sitio, así que me gustaría saber si estás dispuesta a venir conmigo este finde a una escapada sorpresa. Sería sorpresa para ti, no para mí, claro, jajaja. Me gustaría llevarte a un sitio del que no te he hablado nunca, no porque sea nada del otro mundo, sino porque me recuerda muchas cosas de mi infancia. Anoche te conté algo de eso. Creo que lo de ayer fue un paso importante. Está claro que tenemos que seguir en esa dirección, pero hoy yo veo nuestra relación de otra manera, no sé que piensas tu. Ya admití toda mi culpa, he estado muy centrado en el trabajo este último año y tenías razón, de esa forma no íbamos a ninguna parte, pero yo ayer me sentí de nuevo como cuando empezamos, y creo que eso es lo que nos hacía falta.

Otra prueba de que voy en serio es que te estoy escribiendo esto desde el trabajo mientras tendría que estar haciendo otras cosas, pero no me importa porque tengo claro que hoy en día tu eres mucho más importante que esta oficina. Volviendo a casa anoche me di cuenta de que podría encontrar mil trabajos como este, pero ninguna como tu.

Bueno, ya sabes que no soy hombre de muchas palabras, así que deberías valorar todo esto que te estoy diciendo todavía más. Te lo diré en persona esta noche si quieres salir a tomar algo y si no, mañana cuando vayamos de camino a casa de tus padres. He encargado las flores para tu hermana como me dijiste, pero no saben si podrán llevarlas a última hora de la mañana o a primera de la tarde. Les he dicho que no importaba, porque he supuesto que estaríamos allí de todas formas porque las comidas en tu casa ya se sabe que son para toda la tarde.

Voy a seguir trabajando. Tengo ganas de verte. Parece que hace mucho desde la última vez, ¡pero fue anoche!

Hablamos luego. Te llamo yo.

Te quiero, Pequeña.

PD. Piénsate lo de la sorpresa, porfa.

Pd bis. Te dejaste la bufanda en mi coche, ¡no pienses que la has perdido otra vez!

 

 

 

 

Bandeja de entrada – 18 Noviembre 2017 10:22 am

De: María Enguídanos

Para: Luis

Asunto: (sin asunto)

Luis,

Sé que me llamarás cobarde, pero no tengo valor de decirte esto a la cara, así que te lo escribo. También sé que me culparás toda la vida, pero no puedo seguir así. No creo que sea una sorpresa para ti, porque ayer quedó bastante claro que ya no conectamos, que ya no tenemos nada en común, y que todo este tiempo ha estado muy bien, pero que debemos seguir cada uno nuestro camino. No sé lo que estabas pensando mientras me llevabas a casa, pero creo que te conozco lo suficiente después de todos estos años como para saber que no estabas contento. Estuvo bien volver a aquel sitio por la tarde y recordar cómo nos conocimos, sobre todo porque eso me hizo ver, y creo que a ti también, que ya no somos aquellos niños y que hemos cambiado mucho, pero cada uno en una dirección. Tu también te diste cuenta, lo vi en tus ojos mientras estábamos en aquel bar por la noche, pero me alegro de que intentases estar animado y hacer que todo pareciese como antes. Pero bueno, de todas formas te conozco mucho y sé que estabas pensando lo mismo que yo y que lo nuestro no tiene solución. Nunca he conocido a nadie tan bien como te conozco a ti. A veces pienso que ni siquiera a mí misma. Cuando pienso en no verte cada día o en que no voy a tenerte ahí, me doy cuenta de que eres ya casi una parte de mí, pero tenemos que dar el paso. Supongo que lo mejor es que no nos veamos durante un tiempo, así que diré a mi hermana que has tenido que quedarte trabajando mañana. Es lo que le digo siempre, así que no preguntarán, de momento. Cuando yo me haga más a la idea ya les explicaré todo. No lo tengo asumido ni yo misma. En cuanto a las flores que te dije, no te preocupes, creo que le compraré otra cosa esta tarde. Gracias por ofrecerte a encargarlas de todas formas, pero creo que no le van a gustar. En mi familia no somos mucho de esas cosas, ya sabes.

Siento si te sienta mal, pero de momento no quiero verte. Sé que soy una cobarde, pero ya hablaremos dentro de un tiempo en persona y veremos lo que hacemos con el perro e iré a por las cosas que tengo en tu casa. Me gustaría estar sola y que respetases mi decisión.

Muchas gracias por todo, Luis. Han sido unos años maravillosos y me gustaría que los recordásemos centrándonos en las cosas buenas que hemos vivido y en los muchísimos momentos divertidos que hemos pasado juntos. Sigues siendo una persona muy importante para mí, y eso no va a cambiar nunca, eso te lo aseguro.

Un beso,

María.

Anoche perdí la bufanda otra vez, dile a tu amigo el del bar que me la guarde si es que me la dejé allí.

 

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